Red Argentina de Ciencia Politica
Mariano Moreno Asociación Civil
Boletín Informativo Electrónico
Noviembre 2005
Buenos Aires
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Editorial
Actividades de la Red
Notas sobre la Cumbre de las Américas y de los Pueblos
Editorial
Otra América para los Americanos
Desde los comienzos de nuestra independencia, quienes lucharon por la libertad de los pueblos, también proponían la formación de una Confederación Republicana donde primen la hermandad y la democracia. La IV Cumbre de las Américas nos invita a reflexionar sobre las bases de una próxima integración americana.
Queremos sentar las bases de una América, como la soñaron Mariano Moreno, San Martín y Bolívar entre otros y forjar el futuro de una América solidaria, justa, igualitaria, esencialmente democrática y en paz, despojados de la dominación imperialista y el libre cambio que somete a nuestros pueblos a la pobreza y la ignorancia.
Desde la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, impulsamos la mundializacion democrática en base a la participación directa de la ciudadanía, convencidos que son los pueblos los que marcaran el destino de la historia.
Por eso, nos sumamos y adherimos a la labor de todos los que crean en esa utopía.
Coordinación
Lic. Lorena Andrenacci, Dr. Jorge Balleto, Lic. Elisa Bin, Lic. Adriana de Lucio, Lic. Mercedes Ghioni, Dr. Samuel Knopoff, Mariano Lebret, Lic. Andrea Maynard, Daniel Mojico, Estefanía Otero, Lic. Ricardo Romero, Lic. Sylvia Ruiz Moreno y Analía Ubieta.
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Actividades
VII Congreso
Libro
Cena de Fin de Año
VII Congreso Nacional de Ciencia Política de la Sociedad Argentina de Ciencia Política, Córdoba 2005.
La Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, participó de las actividades del Congreso, con ponencias de los Licenciados Sylvia Ruiz Moreno y Ricardo Romero, stand y materiales gráficos, difundiendo sus actividades y producción académica.
Libro "Comunicación y Cultura para la Democracia Participativa" de Lorena Andrenacci.
Tamaño: 14x10. Páginas: 88. Precio $13
A partir de conceptos de la teoría política y la comunicación, se analizan las políticas participativas del proceso de descentralización de la Ciudad de Buenos Aires. Como resultado, se proyecta un Plan de Comunicación modelo que facilita la relación de las futuras Comunas con la ciudadanía. Esta dirigido a quienes encuentren en la Comunicación y la Cultura una herramienta para avanzar hacia una Democracia Participativa.
Para Comprarlo:
Librería PB, Facultad de Ciencias Sociales, Franklin 54. Red Librerías Cúspide.
Con el 20% de descuento y entrega en Ciudad de Buenos Aires, comunicarse a redmarianomoreno@yahoo.com.ar // 15-4446-8861
Cena de Fin de Año
La Cena de Fin de Año de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno se realizará el viernes 16 de diciembre a las 21 en el Bar: Plaza Corrientes: Corrientes 4652 entrepiso. El valor del cubierto es de $15. Para mayor información: 15-44468861.
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Notas sobre la Cumbre de las Américas y de los Pueblos
Participación
La Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno participó de diferentes actividades en torno a la Cumbre de las Américas y de los Pueblos. Y participó con Estefanía Otero, Andrea Maynard y Ricardo Romero de la Marcha y Cumbre de los Pueblos en Mar del Plata.
Vean las Fotos: http://ar.pg.photos.yahoo.com/ph/redmarianomoreno/album?.dir=/96a6&.src=ph&.tok=phZbS.DBTuEaGKbe
Notas
Sylvia Ruiz Moreno
Samuel Knopoff
Estefanía Otero
Christian Maynard
La sombra de la Cumbre de Mar del Plata y la estela de José Martí
Por: Sylvia Ruiz Moreno, Politóloga UBA
Muchas palabras e interpretaciones polémicas han sido pronunciadas en los últimos días sobre lo acontecido durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata.
Poco sentido tiene, a esta altura, reiterar conclusiones que han sido reproducidas hasta el hartazgo en los medios de comunicación. En cambio, queremos proponer una reflexión desencadenada por los episodios recientes a partir de la evocación de un acontecimiento pasado que puede aportarnos algunas enseñanzas.
Una de las principales consecuencias de los debates y las simples riñas entre representantes del continente americano durante la Cumbre, fue sin duda el reverdecer de una dicotomía que hasta hace pocos días parecía archivada indefinidamente: ALCA o MERCOSUR. Bloque comercial continental conducido por la economía norteamericana o integración regional planteada a partir de la articulación de los intereses de sectores económicos y sociales para alcanzar el desarrollo de una comunidad y no tan solo de un mercado. Pero, ¿esto es lo que se puso en juego en Mar del Plata?
Ciertamente, algo muy parecido quedó planteado entre los últimos días de 1889 y los primeros de 1890 cuando por iniciativa del gobierno de los Estados Unidos fue convocada la Primera Conferencia Panamericana. En Washington se reunieron los delegados de las naciones americanas para discutir una iniciativa de los anfitriones: crear una unión aduanera, también conocida como “Zollverein”, por el modelo de vinculación de los reinos alemanes que anticipó en varias décadas la unificación política de 1871.
Allí participó una delegación compuesta por dos futuros presidentes argentinos: Roque Sáenz Peña y Manuel Quintana, quiénes se convirtieron en una barricada humana contra las intenciones de Estados Unidos de tomar el control de los mercados y las políticas exteriores americanas. El relato de los entretelones de la conferencia estuvo a cargo del mayor exponente de las letras cubanas y de la lucha por la emancipación de su patria, José Martí, quien era corresponsal del diario La Nación de Buenos Aires. Su pluma virtuosa describió el impacto provocado por el discurso de Roque Sáenz Peña.
Decía Martí: “…cuando el delegado argentino Sáenz Peña dijo, como quien reta, la última frase de su discurso sobre el zollverein, la frase que es un estandarte, y allí fue una barrera: Sea la América para la humanidad, todos como agradecidos, se pusieron en pie, comprendieron lo que no se decía, y le tendieron las manos”*.
Al parecer, los argumentos del delegado argentino convencieron a los diplomáticos y hombres de negocios allí reunidos de la inconveniencia de la iniciativa norteamericana, que fracasó estrepitosamente, frustrando el objetivo principal de la convocatoria fundada por el secretario de Estado James Blaine.
El gran americanista extraía sus conclusiones sobre aquel planteo que recuerdan las ideas que en estos días circulan sobre la integración continental: “Porque no estuvo, a lo que parece, la fuerza del discurso en argüir contra el zollverein, que está fuera de todo sentido, y con el dedo meñique se echa abajo, sin más que recordar que el alemán, que se saca de modelo, vivió por la política, que es justamente lo que en este caso no ha de ser, y porque fue la primera forma posible del pensamiento unánime de la unificación nacional, que en Alemania era tendencia justa por ser toda de unos mismos padres, mientras que en América no cabe, por estar poblada por dos naciones que pueden visitarse como amigos, y tratarse sin pelear, pero no echar por un camino, porque una quiere ponerse sobre el mundo, mientras que la otra le quiere abrir los brazos.”
Es así como desde hace 116 años quedaron trazados los esbozos de dos proyectos de civilización que hasta el momento no pudieron culminarse, aunque es preciso reconocer que uno de ellos le lleva considerable ventaja al otro. No hablamos aquí meramente de las ventajas o desventajas del libre comercio, sino de las condiciones de trabajo, de las relaciones sociales, de la formación de un determinado modo de vida. Pero, ¿esto es lo que se propuso como alternativa al ALCA en la Cumbre de las Américas?
Como en aquel tiempo de la fundación del panamericanismo, la delegación norteamericana vivió un fracaso diplomático que buscó atemperar con una propuesta complementaria: los tratados bilaterales, que en esta época de economías tambaleantes encuentran respuesta ante la desesperación de mandatarios que los suscriben con resignación y a sabiendas de los costos sociales y políticos que acarrearán.
Hace 116 años Argentina era una mediana potencia agroexportadora que tenía una participación algo significativa en el comercio internacional. Este hecho, sumado a la estrecha relación con los mercados europeos, le permitía sostener, más allá de la retórica, una crítica a la estrategia norteamericana –que no por casualidad continúa teniendo los mismos portavoces-. Así lo comentaba Martí: “Ni en eso estuvo la fuerza del discurso, ni en poner de relieve los yerros económicos del norte, y la puerilidad de pretender que los pueblos a cuyos frutos cierra las puertas se obliguen a comprarle caro lo que les ofrecen arato los pueblos que les abren las puertas de par en par; ni en la claridad con que probó que estaba fuera del programa expreso de la conferencia y fuera de las prácticas internacionales y fuera del interés mismo de los Estados Unidos, recomendar como con el apoyo principal del ministro de México había recomendado la comisión, que se celebrasen tratados de reciprocidad porque, si a reciprocidades vamos, ¿cómo podemos los argentinos conformarnos a ella sino gravando el pino y las máquinas, y el petróleo de los Estados Unidos con el mismo sesenta por ciento con que nos gravan los Estados Unidos nuestras lanas?”
No pretendemos aquí defender los resultados del modelo agroexportador de la generación de Roque Sáenz Peña. Posiblemente no haya sido la más afortunada estrategia de desarrollo para la Argentina, de cara a las transformaciones del capitalismo que sobrevendrían. Pero al menos había un proyecto claro de país, un modelo de integración al sistema internacional y una política exterior orientada a tales objetivos. Por eso la exposición de Roque Sáenz Peña resultó tan sólida. No hicieron falta gestos teatrales ni descortesías ostensibles. Bastó con la formación intelectual y el conocimiento preciso de las realidades económicas de su tierra y de todo el mundo, para formular correctamente la distinción ente aquello que conviene y lo que no conviene a los intereses que el delegado argentino representaba.
Entonces apuntaba Martí: “En la fuerza tranquila, presente desde las primeras frases, parece haber estado el mérito saliente del discurso de Sáenz Peña; en aquel sentir tan alto la patria en el corazón, que con toda ella se presenta, robusto y orgulloso y con tal fe que nadie la ofende ni la duda, sino que la respetan y juzgan por la energía y poder que infunde en sus hijos; y en el mérito mayor, en cosas de diplomacia, de no dar dictamen que no lleve el hecho al pie, ni adelantar censura que no vaya recta al blanco, ni censurar mucho y por poca causa, sino cuando la causa sobra, y la censura cae inesperada y merecida, y entra en el pecho hostil hasta el plomo. No en irritar estuvo su fuerza; sino en tundir, en oponer, sin soberbia, y del primer quite, la pintura de su patria, generosa y próspera, a la de las trabas con que el norte le cierra al comercio de su patria las puertas, en mantener, cabeza alta, que los Estados Unidos, pletóricos y desdeñosos, han de ver por su plétora, antes de tachar la de otros, y de curar sus malas leyes antes de poner mano en las ajenas, en habla, como por derecho natural, de la América castellana como una, y de un vuelo, como las palabras que se necesitaban para fabricar una masa, declarar sin provocación ni imprudencia, y sin parecer que lo declaraba, que los pueblos de América son entidades firmes y crecidas, que se conocen plenamente, viven abiertos al hombre en liza libre, y no entrarán en aventuras peligrosas”.
El tercer milenio viene arrastrando las más diversas demostraciones de decadencia política, cultural y social. Esa utopía del hombre infinitamente humano, capaz de expresar los mayores logros del aprendizaje personal, después de tantos avances tecnológicos, de tanto progreso científico, parece tan lejana cuando contemplamos la acción de los dirigentes políticos, sociales y culturales de nuestro tiempo… ¿Por qué íbamos a pretender que el encuentro de Mar del Plata fuera le excepción? Es loable que entre tanta confusión los gobiernos del MERCOSUR se hayan puesto de acuerdo para encarar una estrategia común durante la Cumbre, aunque debería ser un ejercicio habitual para un régimen internacional que ya lleva catorce años desde su fundación en 1991.
Más allá de los modos, de los gestos, de la polémica mediática que no da lugar a la parodia porque la realidad supera a la intención irónica del más mordaz de los cronistas; más allá de los objetivos originales de la convocatoria y la tan comentada evaluación de sus resultados, una inquietud nos perturba cuando pensamos en lo acontecido hace días a la luz de la experiencia de 1889: ¿Cuál es el proyecto real que se propone tras la sigla del ALCA? ¿Y el MERCOSUR, que fue diseñado sobre las mismas premisas del Consenso de Washington en el 91 pero quedó a la defensiva cuando, tres años más tarde, Estados Unidos propuso el Tratado de Libre Comercio de América del Norte –que nosotros conocemos como NAFTA por su sigla en inglés-? ¿Cuál es el proyecto de desarrollo integrado de los países del MERCOSUR? ¿Qué grado de compatibilidad tiene ese proyecto con la iniciativa venezolana del ALBA?
Si no tenemos, los integrantes del MERCOSUR, un horizonte claro del bloque regional, la defensa articulada será nada más que un golpe de efecto esporádico, que no será capaz de contrarrestar la realidad de la expansión de la estrategia norteamericana. Hay otra pregunta, más cercana, que se relaciona con la anterior, ¿cuál es el proyecto de país que debería definir nuestra política exterior? Las decisiones de un Estado no se sopesan a partir de estados de ánimo y simpatías o animadversiones frente a otros Estados. Si el gesto no tiene respaldo en las acciones materiales, si no tiene continuidad y sentido a partir de un proyecto claro, todo lo discutido en estos días no podrá trascender de la anécdota.
Y lo verdaderamente grave es que nuestro pueblo, que tanto se ha interiorizado en estos días de las complejas cuestiones de la política exterior y el comercio internacional, comience a creer que tres o cuatro expresiones desmesuradas pueden alterar el rumbo de nuestra política exterior. Es grave, porque mientras nos distraemos con los chisporroteos verbales, unos pocos hombres deciden a nuestras espaldas el destino de todos los demás.
Por eso es que proponemos estar atentos a lo que no se ha dicho y a lo que no se vio. Proponemos pensar en todo aquello que la sombra extensa y oscura de la Cumbre de las Américas dejó oculto, que no es tanto lo que se pueda negociar secretamente como lo que no se hizo. El peligro que encierra que las palabras no tengan continuidad en los hechos, el vacío de proyectos y la improvisación.
*En todos los casos la cursiva corresponde a la cita de Martí al discurso de Roque Sáenz Peña contra el Zollverein americano.
Fuente: José Martí: “crónica publicada en La Nación el 9 de mayo de 1890”. En: Martí, José: “Argentina y la Primera Conferencia Panamericana”. Buenos Aires, Transición, 1955.
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Que busca cada uno en las cumbres.-
Por Samuel Knopoff, Politólogo, UBA.
La realidad nos muestra claramente que mientras subsistan groseras desigualdades sociales no puede haber crecimiento sostenido.
Esa necesidad imperiosa y urgente de mayor equidad social para favorecer a los más desprotegidos, nos obliga a una lucha sin pausa contra el hambre y la pobreza.
Éste fue precisamente el lema de la Cumbre de Presidentes que se reuniera recientemente en Mar del Plata: “Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”.
El proyecto neoliberal introducido con fuerza en nuestro país por los gobiernos militares y encarnado por Martínez de Hoz, no podía llevarse a cabo sin desocupación, hambre y represión.- Tuvo su continuidad durante la década infame de los 90, en la que se usaron los eufemismos de globalización y flexibilidad laboral para imponer las privatizaciones y la pérdida de fuentes de trabajo..
Los argentinos hemos aprendido con dolor que crecimiento, no es igual a desarrollo y que el efecto del derrame, no llega nunca a los más sumergidos.- El crecimiento sólo no alcanza para producir trabajo decente.
Kenneth Arroz dijo “que la aplicación de las leyes del mercado, hace a los enfermos más enfermos”.
A pesar que no figuraba en la agenda de la Cumbre, desde el comienzo de la misma, EEUU y sus socios insistieron en la propuesta de incorporar en el documento final el relanzamiento del ALCA.-
La firme negativa de los países del MERCOSUR, más el agregado de Venezuela, hicieron naufragar las fuertes presiones de los integrantes del NAFTA y quedaron así definidas dos posiciones: una de apoyo y otra de rechazo al tratamiento del libre comercio continental en las condiciones actuales.
En la Declaración de cierre se consignó que todos los países estudiarán ambas propuestas y se expondrían en la próxima reunión de la OMC, a realizarse en Hong Kong, en diciembre próximo, comprometiéndose EEUU en el ínterin a analizar la cuestión de los subsidios.
Un breve repaso histórico nos muestra que en el año 1995, luego de la ronda Uruguay del GATT, donde se excluyeron los temas agrícolas, se creó la Organización Mundial de Comercio Continuó en 1999 en Seattle, con ruidosas manifestaciones contra la globalización, donde se pusieron de manifiesto las contradicciones Norte Sur.- Los países emergentes denunciaron que el libre comercio en las condiciones existentes, no hace más que reproducir y profundizar las desigualdades entre ricos y pobres y no aceptaron abrir sus mercados sin un trato recíproco de las naciones desarrolladas.
Luego de este fracaso se convocó a otras reuniones, en Doha, Qatar, en el 2001 y en Cancún en el 2003, donde Argentina, Brasil, China e India conformaron el grupo de los 20, para defender sus intereses.
Si los países industrializados exportan maquinarias y los países subdesarrollados sólo podemos exportar productos agrícolas, es claro que la eliminación de los subsidios al campo, son la respuesta imprescindible que nos permitiría fijar la oportunidad para que haya un tratado de libre comercio hemisférico equilibrado, con acceso fluido a los mercados y con menos asimetrías.- No queremos actuar como Robin Hood, pero menos como Hood Robin.
De todas maneras, no existe una posición uniforme dentro de ninguno de los dos bloques
No son iguales los intereses de Chile, que ya firmó convenios bilaterales con EEUU y Canadá, ni los de Brasil con un cierto grado de desarrollo industrial, que los de Argentina que exporta comodities o los de Venezuela que exporta petróleo.
Tampoco en el norte, la situación es homogénea.- La apertura de la economía puede hacer bajar los precios internos, pero al mismo tiempo provoca una importante desocupación.- Prueba de ello es la pérdida de miles de puestos de trabajo en Méjico y Canadá.
A propósito tuve oportunidad de asistir a una reunión del Centro de Estudios Argentino Canadiense, donde el representante de Canadá, Dr. Jorge García Orgales negó el apoyo irrestricto de su país al ALCA, expresando que fue sólo del gobierno, pero no del pueblo y que de los cuatro partidos existentes, dos lo apoyan y dos lo rechazan.
Una mención nada más para destacar que simultáneamente se desarrolló también en Mar del Plata, la Cumbre de los Pueblos o contra cumbre donde hicieron oír su voz y sus reclamos los que padecen la política discriminatoria y de exclusión.
Un párrafo final para otra cumbre, más silenciosa pero a mi juicio más profunda en sus reflexiones y contenido.- La sexta edición del Foro Iberoamericano se realizó en Lisboa en los mismos días que la Cumbre de Presidentes y contó con la presencia de 75 representantes de 15 países de Latino América, España y Portugal.
Si bien los ejes centrales de la discusión fueron sobre Desarrollo y Globalización estuvieron presentes los desafíos a la pobreza, el terrorismo, la inmigración y la cooperación entre Latino América y la Unión Europea, la inversión en los países emergentes, las relaciones de la prensa y los medios de comunicación y los escenarios políticos previsibles en América latina en los próximos años.
Desde su creación en 1999 este Foro se reunió en México, Buenos Aires y otras ciudades constituyendo un importante laboratorio de ideas y un espacio donde los intelectuales, políticos y empresarios de Ibero América analizan el pasado común, la actualidad y sus conflictos y los futuros posibles.
No podía faltar el papel y destino de la Universidad, panel en el que participó el Rector de la UBA, Guillermo Jaim Etcheverry, el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti y el ex jefe del gobierno español Felipe González.- El académico argentino enfatizó la idea que la universidad debe producir intelectuales comprometidos con la comunidad.
Otras personalidades presentes, como el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, quien defendió la institución del asilo, el Director de la Real Academia española, la escritora brasileña Piñón, el argentino Tomás Eloy Martínez, empresarios como Jesús de Polanco y Ana Botín, señalan el hecho que pareciera mostrar que mientras el poder político y la toma de decisiones marchan por un lado, la luz que irradia el conocimiento y el análisis profundo de los temas lo hacen por el otro.
Mientras subsista este divorcio y no seamos capaces de modificar el conjunto de ideas, valores y creencias que lleven a una mayor equidad y justicia para todos, durante el tiempo que escribimos estas líneas, algún chico se estará muriendo en algún lugar de nuestro continente por causas evitables.
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“Cuando la Participación puede más que el Silencio”
Estefanía Otero, Estudiante UBA.
Mar del Plata. Siete de la mañana. Viento y lluvia. Frío. Gente y caravana de micros. Esa sensación de sana expresión y manifestación ya se sentía fuerte en el pecho. Hombres y mujeres al borde de estallar su rabia frente a la llegada de un “malvenido”. Pero estas III Cumbres de los Pueblos no fueron sólo en contra de un “líder de la nada” sino también fueron a favor de la paz, de la unión y del sueño de una América justa e igualitaria, en la cual la pobreza y la ignorancia se transformen cualitativamente en riqueza moral y ética y en cultura plena.
Es cierto que los líderes son elegidos y que guían a aquellos que se sienten identificados con su ideología. Pero son muchas personas las que logran ascender a un líder político. Un movimiento popular viene acompañado de complementos, y uno de ellos es –aunque no siempre- un líder. El llamado peronismo fue generado por obreros que luchaban desde hace rato por sus derechos. Esas luchas son procesos. No así el surgimiento de un líder. Ahora… ¿los cacerolazos de 2001 fueron procesos y… sin líderes? Situación complicada.
La Contra Cumbre constaba de dos instancias: la movilización encarada por militantes de todas las edades, nacionalidades, colores, sexos, etc., y el acto formal en el Estadio de fútbol principal de la ciudad marplatense donde el cubano Silvio Rodríguez –junto con otros artistas más- cantarían algunas de sus canciones y, finalmente, el discurso tan reclamado y esperado por la gente a cargo del Presidente venezolano Hugo Chávez, entre otras cosas.
Fue una jornada parecida a un día invernal. Apenas nuestro padre de la luz se asomó tímidamente cuando el acto comenzaba a dar su fin.
Pero en estos casos, no se puede omitir la principal causa que mueve a estos eventos: la marcha donde miles de ciudadanos repudiaron lo que creían injusto. Eso sí: que no se confunda repudio con violencia… Lo ocurrido por la noche no fue precisamente parte del movimiento.
Cantos, gritos, banderas, bocinas, abrazos, remeras simbólicas, todo eso adornó la caminata que abarcó desde el lugar de arribo de los micros hasta el lugar del acto. Ni siquiera la lluvia pudo pararlos.
Queramos o no el pueblo simplemente manifestó lo que sentía. Y cuando el pueblo es el que se dirige hacia una protesta no hay nada que pueda frenarlo.
Además, había organizaciones sociales, no gubernamentales, asociaciones indígenas, partidos políticos, entre otros: todos dignos de existencia, cosa que solo se permite viviendo en democracia.
Desde la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno impulsamos la Democracia Participativa como un mecanismo alternativo a la solución de nuestros propios problemas. Estas Cumbres de los Pueblos fueron una evidencia de que todavía la participación política no está del todo perdida. Porque política… hacemos al caminar.
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A.L.C.”A”. (América Lucha Contra los “Americanos”)
Christian Maynard Periodista.
Situemos nuestro paisaje mental en la Ciudad de Mar del Plata. Allí, “contraste” fue la palabra por excelencia que definió a la Cumbre de las Américas y la Cumbre de los Pueblos. Dos escenarios bien distintos, diferentes.
En uno, para definirlo de la forma más precisa, tendremos que remontarnos al cuento “Rebelión en la Granja”: un conjunto de cerdos manejaba a gusto los discursos que, en definitiva, solo expresan palabras que se lleva el viento. Mientras tanto, si cruzamos algunas cuadras y llegamos al Estadio José María Minella, en ése recinto construido hace 27 años por militares criminales para el Mundial 1978, se reunieron miles de personas para reivindicar los valores que la humanidad tanto aclama: el de federalismo entre hermanos latinoamericanos. Las palabras de Fidel Castro se reprodujeron de manera intacta en la voz del presidente de Venezuela, Hugo César Chávez.
Pero, no solo las del eterno líder cubano fueron las ideas que se apoderaron de los oídos de los integrantes de la Contra Cumbre. Ya eran las leyes de vida que marcaron a fuego la personalidad del modelo de líder a seguir: el Ché Guevara.
Ignorancia, guerra, violencia y otros ingredientes más de esa gran hamburguesa yanqui que se cocinaba en la cumbre de presidentes, estaban siendo reemplazados por el mensaje de igualdad que entablaban los provocativos párrafos improvisados de Chávez. ¿Cuál fue su máximo exponente discursivo.....? El “al carajo con el A.L.C.A.” fue suficiente para levantar de sus lugares a los miles de espectadores que aclamaban al presidente venezolano.
Incrédulas, mientras que las orejas de los grandes mandatarios se empetrolaban con las pegajosas palabras de economistas del Banco Interamericano de Desarrollo sobre como hacer bien los deberes, miles de personas comentaban tranquilas los valores que se llevaron de la Cumbre de los Pueblos: tratados equitativos, eliminación del analfabetismo, promulgación de la Paz e intercambios culturales entre gobiernos hermanos del Cono Sur, entre otros. Como comprendiendo que las fronteras son solo divisiones burocráticas y políticas y que el mundo es de todos (y no solo de los grupos económicos) peruanos, bolivianos, argentinos, brasileños, cubanos, venezolanos y demás habitantes de otros lugares sud y centroamericanosamericanos, se olvidaron de los colores de sus banderas y lograron algo que cada vez cuesta más hacer entre humanos: convivieron. Luego llegaron los disturbios que a nadie representaron.
Una de las consignas más importantes que dejó la voz de Chávez fue el replanteo del concepto “americanos”. Si nos guiamos por el orador venezolano, americanos somos todos aquellos que vivimos en el continente de América, no solo aquellos que se adueñan del mundo con dictaduras económicas que empobrecen las esperanzas de los dominados y los transforman en nuevas estrellas para sumar en su bandera.
En el caso del presidente ¡reelecto! de Estados Unidos solo se podría repetir la frase que utiliza para cerrar cada uno de sus discursos políticos en su país: “Señores, Jesus está con nosotros”. Ha, ¿sabían justamente que frase llevaban grabada en sus cinturones los soldados nazis...? Saquemos nuestras propias conclusiones sobre que es ser americano.
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